Etiquetas o La generación perdida versión 2.0



 generación perdida

A veces me da por pensar en los críticos y biógrafos que meten a la gente en una canasta y escriben en una etiquetita su nomenclatura, empezando con es un ser que refleja su época. ¿Qué época? Añaden características extra y las agrupan en lo que llaman una época, una generación. Bien acomodados están los Baby boomer, la generación X, los milenial, por hablar de generalidades. Pero nosotros  ya estamos a más de la mitad de ésta década y aún nada que aparece el denominador.

Tal vez es hora de tomar la delantera como Fitzgerald, Dos Passos, Hemingway, Faulkner y Steinbeck, que se dieron las manos y se metieron voluntariamente al cajón en que escribieron “Generación Perdida”. Todos tenían las mismas palomitas a su lista: vivieron en guerra, la economía se les derrumbaba y se agarraban  a ciertos vicios para no meterse un tiro (cierto, a Hemingway no le funcionó mucho). Humanos producto de la desesperanza dicen. Al final al menos se escogieron su propio nombre y evitaron que les asignaran una letra cualquiera del abecedario.

Cien años después ¿Terminará siendo ésta la generación perdida versión 2.0?

Se cumple todo lo que anunciaban los perdidos. Nacidos en crisis entre guerras sutiles, con una  realidad agrietada, vicios (por lo menos dos o tres) y esperanza, lo que se dice esperanza, la verdad no. 

Imagino que en un mundo post-ultra-trans-moderno  (¿han notado lo anticuada que suena ya la palabra “moderno”?), poblado por los consabidos coches voladores y órganos humanos de recambio en vending machines, su futurista Wikipedia podría describir nuestro  limbo de inicio de siglo más o menos así:     


  • La generación apocalíptica: Esta generación obsesionada con fin de los tiempos se agarraba con las uñas a la ilusión vacía de un superhombre salvador. Prueba irrefutable son las doscientas ochenta y cuatro mil películas, series e infinito merchandising de superhéroes rescatadores, empeñados en impedir que la civilización, y todos sus edificios altos, tuvieran un violento desenlace. Hordas de esos desesperanzados humanos entregados al temor de un Armagedón  pronosticado por todas las razas y etnias que sonaban exóticas, se agolpaban en galerones repletos de nuevos creyentes de lo que diera consuelo a su alma: otra religión,  servidores de piratería o redes sociales.  
  • La generación del manierismo globalizado: (del italiano alla maniera di o a la manera de) Se le denomina así a esta fracción no identificada de inicio de siglo, caracterizada por humanos que  adoptaban una filosofía de reproducción indiscriminada de objetos e ideas que (sorpresivamente) consideraban originales. Encontraremos muchos ejemplos de ello si observamos de cerca sus rudimentarias herramientas de comunicación (ipad, iphone, imas, imenos, isiempre, ilomismo), sus entretenimientos  (Más rápidote y más enojadote XXXII ó la saga de sesenta y cinco nuevas cenicientas), sus formas alimenticias en comederos en serie y la proliferación de bestsellers de mojigatas y padrotes. 
  • La generación del selfish: Haciendo un recorrido por épocas históricas diríase que primero el mundo giraba en torno a dios, luego el sol alrededor de la tierra, después la tierra orbitaba al sol, el mundo alrededor del ser humano, seguido del humano circundando la razón. Ésta generación hizo un cambio radical. El universo con todo su contenido se transformó en un accesorio flotante con el único objetivo de  adornar a un “yo” estandarizado.  Ese Yo con mayúscula, dios absoluto, pináculo completo de la evolución y la consciencia, documentaba todos sus momentos (siempre felices y de buen gusto)  para auto justificar su existencia. Desafortunadamente no hay demasiados indicios de ello, debido a que la virtualización era un espejismo bastante inestable y efímero.   

Quién sabe, según va la tendencia, los que decidirán el título también nacerán en esta crisis inacabable y estimo que serán aún más indiferentes que nosotros, así que no les importará ni siquiera rotular a esta especie que como ha nacido se extinguirá. Así que habrá que apresurarnos a buscar el nombre y la cajita para que al menos algo quede.

¿Tienen alguna sugerencia?
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